El tiempo ha pasado,
cientos de lunas me han acompañado,
miles de pasos he caminado.
Meses y meses desde aquel día,
meses y meses que nunca me aventuré a hablar de esto.
Fuiste para mi algo que revolucionó mi vida,
giraste mi mundo tanto que el día que se detuvo hubo un colapso natural en mi.
Lograste que miles de cosas cambiaran en mi estando juntos,
lograste hacer que soñara con una vida junto a ti,
que mi tiempo, mis suspiros, mis latidos se acompañaran junto a tus pasos,
pero también lograste que al final no lograra pisar ni la casa que compartimos,
que me enrolara en la eterna lucha por olvidarte,
por sacarte de mi mente,
por buscar en otros brazos lo que ya no encontraba en ti.
El problema...
nunca lo logré.
Nunca me permití tirar una sola lagrima por ti
y mucho menos sentir tristeza al recordarte,
cosa que al día de hoy me ha hecho mas daño del que imaginé.
Ayer logré hablar del todo lo que pasó,
de lo mucho que me dolió,
de lo mal que en algún momento actué,
de lo mal que en algún momento actuaste,
y me di cuenta que el momento perfecto para sanarme es hoy.
Hoy decidí sentarme todo el día a recordarte,
imaginarte como en esos tiempos
para entender que este ciclo ha llegado a cerrarse de una ves por todas,
para permitir y permitirme disfrutar realmente de otros brazos,
para peder el miedo,
para lograr con otra persona lo que en su momento viví contigo.
Hoy me miro al espejo y me reconozco tal cual soy,
me entiendo,
te perdono y sobre todo,
me perdono.
Fuiste algo increíble, pero también algo que no debe de atarme,
fuiste lluvia, pero devastó con su inundación,
fuiste sol, pero llenó de sequía mi corazón,
fuiste vino, pero nublaste mi visión.
Cuídate donde quiera que caminen tus pasos,
vive inmensamente feliz,
ríe con toda el alma,
que aquí, este Mexicano se despide de ti.
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